CUENTOS Y LEYENDAS DE CHIQUIMULA

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CUENTOS Y LEYENDAS DE CHIQUIMULA

Mensaje  Kiaby el Mar Nov 18, 2008 5:29 pm

En la literatura oral chiquimulteca, directa de las figuras literarias europeas medievales y renacentistas, se encuentran en su seno infinidad de cuentos de tradición muy antigua, de tipo maravilloso, animales y de fórmula, así como leyendas, mitos históricos y etiológicos.

En Chiquimula, Ipala y San Jacinto se escucha con mucha frecuencia el "cuento de Blanca Flor" en distintas variantes. Don Lucio García Onofre de la Aldea Buena Vista de San Juan Ermita, narra que en el caserío Peñasco, los ricos del pueblo tenían una hija que se llamaba Blancaflor, que se iba a salir de su casa con un muchacho:

Y si nos alcanza mi padre -dijo Blancaflor- Alistate una bola de jabón, un peine y un espejo, respondió el muchacho. Entonces como el rey tenía buenas bestias… -Tirá una escupida allí -le dijo el muchacho antes de irse-. Y ella escupió, porque esa escupida le respondería, cuando el papá, llamara por el nombre a la muchacha.

-Blancaflor -le dijo el rey. -Aquí estoy- contestó la escupida. Porque el rey la tenía bajo siete llaves. -øBlancaflor? -Aquí estoy. Cuando se alejaba le volvía a decir: -øBlancaflor? -Aquí estoy. -Voy a alcanzar a mi hija en este caballo. °Ay -le dijo la joven ya nos alcanza mi padre! .Tirá la bola de jabón -le dijo el muchacho- entonces se hizo un deslizadero que no pudo pasar el papá. -Voy a ir a traer el otro caballo mejor... Y se fue. Entonces cuando ya los iba a alcanzar: -°Ay -dice que le dijo ella- ya nos alcanza mi padre. -Tirá el espejo. Cuando ya los iba a alcanzar tiró el espejo y se hizo una laguna, pero no pudo pasar en aquel gran caballo.

Entonces el rey se fue a traer otro caballo, ese sí pasaba la laguna.
-°Ay, ya nos va alcanzar mi padre! -Tirá el peine-. En lo que tiró el peine se hizo un estanque y no pudo pasar el rey. Seguidamente fue a traer otro caballo que si pasara el estanquero. Entonces dice que se hicieron dos caballos, que se hizo un palo de naranjas y en la cumbre del naranjo estaban dos palomitas que decían:

-øTe acordás paloma mía cuando nos alcanzaba tu padre y te dije que tiráramos el peine y se hizo un estanquero? -Como que ya me voy acordando -le dijo ella. Y entonces cuando hicieron la parranda, se encontraron con Blancaflor, la abrazaron y me monto en un potro para que me cuenten otro más bonito.



En tanto en Concepción las Minas, uno de los cuentos maravillosos más difundidos es "El pescado que tiene virtud", que en San Jacinto adquiere el nombre de "El pescador maravilloso", en Esquipulas "Las virtudes del mar" y en Chiquimula se le conoce como "El pescado milagroso".

Doña Felícita Landaberry Recinos viuda de Villeda de la aldea Los Apantes de Concepción Las Minas narra que había un señor muy pobre que se casó con una mujer delgadita. Ella deseaba ser gorda y ser rica por lo que agitaba mucho al marido para tener dinero y todo lo que le hacía falta.

Dicen que ella un día arregló sus cosas y le dijo al marido: -Mirá, yo te voy a dejar porque sos muy pobre. La señora fulana tiene una casa grande de dos pisos, tiene todo y está bien gorda, y vos, desde que nos juntamos, no podés hacer nada, no tenemos nada, así que mejor te dejo. Pero como el la quería tanto, se fue a llorar a la orilla de una quebrada donde pasaba poca agua: -Ay Dios mío, cómo detengo a esta mujer, no se cómo hacerlo. Y llorando estaba el hombre en la orilla de la quebrada, cuando brincó un pescadito que le dijo:

-Buen hombre, øpor qué llorás? -Mi mujer me quiere dejar porque yo soy pobre, y ella me compara con todas las personas ricas

-Ay -le dijo el pescado- por eso no te aflijás. Andá a tu casa, luego te voy a mandar a hacer tu casa y vas a estar bien como esa señora. -Pero mi mujer también quiere estar gorda como está ella. -Andate para tu casa, todo eso se te va a conceder -le dijo el pescadito. El hombre se fue tranquilo para su casa, entonces dice que al rato vio él que ya tenía casa, almacén, y todo. Y la mujer engordaba a todo dar, hasta que otra vez le dijo al hombre:

-Pero no estoy conforme con este almacén y con esta casa, quiero tener ganado porque la leche hace falta. Y así es que prefiero dejarte porque no estoy conforme con esto que tengo. Está bien, dijo el hombre y se fue otra vez a la orilla de la quebrada y le contó al pescadito:

Esta mujer es inconforme, ahora después de tener buena casa y buen almacén, quiere ganado, øcómo podré hacer? Entonces salió el pescadito: -No tengás pena, de dos colores te voy a poner reses -le dijo. Andate a tu casa y ella tiene que engordar suficiente, no te aflijás.

Cuando ya tenía todo el ganado que quería, el gran almacén, la gran casa, y ella gorda; el pobre hombre no se ocupaba de otra cosa más que soplarla porque se ahogaba, especialmente por la noche de noche . El marido se fue a la orilla de la quebrada y le dijo: -Ay pescadito, mi mujer se va morir de ahogamiento. -Será un castigo que le estoy dando. Y entonces la mujer se quedó con todo lo prometido.

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